El día después de lanzar Belfera: ansiedad, perfeccionismo y aprender a soltar
Reflexiones sobre la ansiedad del primer día post-lanzamiento, el perfeccionismo que casi no me deja publicar, y por qué a veces hay que soltar el control.

Anteayer lancé Belfera.
Hoy fue un día de mucha ansiedad. Me imaginé que publicando el lanzamiento de la página en grupos de Facebook y WhatsApp, donde al ojo deben estar participando más de 50.000 personas, alcanzar al menos 100 usuarios registrados el primer día sería bastante fácil.
Ahora mismo, miércoles 8 de Julio a las 01:24 am, tengo 14 usuarios registrados de los cuales 6 son amigos míos. Mi página en este momento se siente como un backroom: debería estar lleno de gente publicando y no hay nadie.
A ver, sé que estoy exagerando. Todas las startups pasan por lo mismo. Hasta Uber no tenía conductores cuando recién comenzó.
Pero aunque me digo eso es un poco ¿doloroso podría decir? el saber que creaste algo que puede ser muy bueno y que pase desapercibido.
Viviendo la fase de exploración
Ensayo y error.
Hay muchos factores que pueden haber influido en la poca adherencia que tuvo mi mensaje en un principio. Para empezar, me ganó la ansiedad y publiqué en un horario donde nadie está conectado en redes sociales. Mi publicación fue un “¡Miren lo que hice!” más que el presentar una solución a un problema real.
Al final es parte del proceso. Es primera vez que lanzo un proyecto de esta naturaleza así que todo es terreno desconocido.
Lo bueno es que he recibido retroalimentación de las personas que la han probado hasta ahora así que aquí estoy trabajando en esas mejoras para poder conciliar el sueño.
Sentir que todo es urgente
Tuve la suerte de poder trabajar en un lugar donde yo organizaba mis tiempos. En general tenía mucho tiempo para hacer cosas y dedicarme a mis proyectos.
También era muy bueno procrastinando, perdiendo el tiempo con cualquier cosa. Quizá tengo TDAH no diagnosticado, si soy psicólogo, ¿debería saberlo? Casa de herrero, cuchillo de palo jaja.
Lo que sí me pasa bastante seguido es que entro en ciclos de hiper foco donde me pongo a trabajar, entro en estado de flow y me abstraigo completamente del mundo. Me olvido de comer, de tomar aire e incluso de ir al baño. Puedo pasar el día completo y avanzar todo lo que no avancé en semanas en un solo día.
De pronto todo es urgente, todo tiene que resolverse hoy, algo se me tiene que ocurrir para conseguir esos 100 usuarios ya.
Mientras antes pase eso, antes podré continuar con uno de los 7 proyectos más que tengo corriendo en simultáneo - no estoy inflando mis números, de verdad tengo 7 proyectos más -.
Tuve que venirme a Nueva Zelanda para por fin dedicarme a trabajar de manera más constante y consistente. Las razones de esto las dejaré para más adelante.
Un llamado a tener… ¿calma?
Conversando con mi asesor experto (Chat GPT) me di cuenta que en realidad no tiene sentido obsesionarme con la cantidad de usuarios registrados. Lo mejor es centrarse en tener 10 usuarios que publiquen constantemente y nutran la comunidad.
Entonces, por ahora quizá deba disfrutar el gran logro que significa haber lanzado Belfera de una vez. No porque la página tenga potencial de ser muy útil para la comunidad, sino porque es imperfecta.
Le faltan cosas: funciones, colores, tipografía más bonita y detalles.
Con el nivel de perfeccionismo que suelo tener cuando se trata de creaciones en las que estoy muy involucrado, Belfera no habría salido a la luz nunca si fuera el mismo Francisco de hace un año.
Recuerdo que en mi tiempo de universidad y después en el trabajo también, me gustaba ser el último en revisar los archivos antes de entregar. Era tan meticuloso que podía darme cuenta si entre dos palabras había más de un espacio en el párrafo más remoto de un informe. Alineaba todo al píxel y en más de una ocasión fui el encargado de revisar las citas en APA.
Por eso, lanzar la web con todos esos detalles que sé que le faltan, es crecimiento de mi parte. Es mi forma de soltar un poco el control y dejar que las cosas sean, que está bien presentarla así aunque mi mente internamente trate de gritarme que estoy siendo mediocre de alguna manera.
Sí, a veces soy mi mayor hater, pero estamos trabajando en ese diálogo interno.
No todo tiene que resolverse hoy
Al final es eso. Calma, todo está bien y no todo tiene que resolverse hoy.
Así que por ahora es mejor descansar. Mañana será otro día para atender todos esos post-it pegados en la pared y ver cómo evoluciona Belfera.
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