Cinco meses de Working Holiday: un balance emocional
Un repaso a los cinco meses viviendo en Nueva Zelanda: el miedo al cambio, lo que se expandió en mí, lo que descubrí de mis emociones y el balance general de esta experiencia.

Han pasado cinco meses desde que llegué a Nueva Zelanda.
No puedo creer lo rápido que ha pasado el tiempo, lo intenso que ha sido todo y la cantidad de cambios que he tenido que enfrentar en tan poco tiempo.
Hay muchas cosas de las que quiero hablar, pero iré de a poco en diferentes posts.
Mi miedo al cambio
No sé si te ha pasado, pero a veces, cuando estás tan cómodo en un lugar, por tanto tiempo, años incluso, conoces tan bien la rutina, las personas que ves, los lugares que frecuentas, hasta lo que comes cada día…
Todo eso es identidad y cuando surge una oportunidad de cambio tan grande, junto a toda la emoción de imaginarte dejando tu país, coexiste un miedo a que al ocurrir ese cambio, esa identidad se pierda y que dejes de reconocerte a ti mismo.
Así me sentía días antes del vuelo.
Mi sorpresa fue que no cambié, sino que todo lo que ya era se potenció aún más.
Creo que antes de venir tendía a reprimirme. Quizá por el juicio de otros, por no sentirme suficientemente cómodo en los espacios que me movía o solo porque evitar ocupar espacio se había vuelto costumbre.
Al llegar a un lugar donde nadie te conoce, donde todo es nuevo, donde apenas hablas el idioma puede ser aterrorizante. Para mi fue liberador.
Aquello que se expandió
A medida que he ido generando vínculos significativos con mucha gente, me he ido dando cuenta de elementos personales que conforman mi esencia. Me gusta mucho esa palabra.
En general, debido a lo crítico que suelo ser conmigo mismo, le quito mérito a mis cualidades positivas. Por suerte, he podido rodearme de buenos amigos que me han hecho ver algunas de ellas de manera más clara.
Como buen latino, soy una persona de piel. El contacto físico es fundamental en mis interacciones con todo el mundo. Siempre abrazo a mis amigos, saludo con ganas, sonrío y saludo de beso en la mejilla - en Chile, entre hombres no es tan común, pero con mi equipo de basket siempre andamos a los besos -.
Si antes buscaba el contacto físico, hoy lo busco aún más y creo que eso es lo que ha hecho que por primera vez en mi vida extrañe vivir con gatos.
Toda mi vida he vivido con gatos. Eran algo que siempre existió y la verdad me lo pasaba peleando con ellos porque soy bastante territorial, pero de vez en cuando los dejaba recostarse conmigo, los tomaba en brazos y los apretaba.
A veces me gustaría tener al Facu, al Filo y al Fidel acá.

Algo que descubrí
Soy demasiado emocional.
Si me conoces hace tiempo quizá es algo que ya sabías.
Yo lo descubrí acá.
Creo que siempre enmascaré lo que sentía, desde muy pequeño…
No estoy preparado para hablar de esto tan públicamente…
Lo que sí puedo decir es que estando tan lejos mis emociones han estado a mil por hora. Me he encariñado mucho con muchas personas y eso ha hecho que tomar decisiones sea difícil en algunos casos.
Me pasó viviendo con Mandy, mi primera flatmate con quien formamos una linda amistad durante los 3 meses que vivimos juntos.
Me pasó con Josefa, Betsa, Nico, Napende, Charlie, Nacho, Felipe, Gaby, Hugo, Pablo y montón de otras personas con las que a veces alcancé a compartir un par de días o menos y ya les tomé cariño. Sé que es bastante probable que los vuelva a ver, espero que así sea.
Y toda esa emocionalidad no ha estado latente solo con personas. Muchos procesos internos se han estado movilizando en mi. Algunas trabas personales que llevaban años dormidas de repente se han ido moviendo, haciendo notar y de a poco resolviéndose también.
Siempre he sido muy independiente, casi llegando a sentir que no necesitaba de nadie para resolver mi vida.
Acá he aprendido lo que es sentirse solo y necesitar tener a alguien cerca.
The most loneliest day of my life ocurrió acá en Nueva Zelanda - sí, un poco de drama - , marcado en mi diario está. Quizá algún día les cuente.
Pero han sido emociones. Algunas bastante reveladoras, otras muy difíciles de procesar y de experimentar, pero que pasan y se estabilizan con el tiempo.
Lo que se mantiene igual
Mi no diagnosticada pero siempre auto diagnosticada neuro divergencia.
Mi mente sigue inventando mil cosas para hacer - menos buscar trabajo actualmente - .
Trabajando todos los días en alguno de los proyectos que conté en el post anterior. Teniendo esas largas jornadas de hiper foco, saltándome comidas y durmiendo poco.
Dudando siempre de si realmente vale la pena esforzarme tanto por intentar ganarme la vida con proyectos en internet para huir de un trabajo regular, con jefes y horarios. Viendo que a mis casi 35 años no tengo ni uno en la AFP y que me tocará trabajar hasta morir si no consigo ser independiente. Renunciando a la idea de algún día ser dueño de una propiedad porque wtf el precio de un depa o una casa. Envuelto en conversaciones donde sale tema matrimonio e hijos y yo pensando que sin casa ni plata imposible y que en el mejor de los casos a los 40 lo pensaría. Pero manteniéndome positivo porque soy un optimista patológico y me repito “vamos que se puede” porque ese es mi mantra. Y pensando “qué bonito sería tener pareja” para después decirme a mi mismo “qué complicado conocer gente en 2026”…
Chucha.
Parece que sí sobrepienso.
El punto es que mi mente inquieta sigue envuelta entre las mil ideas que quiero llevar a cabo y las mismas preocupaciones de siempre.
Lo bueno - porque optimistas somos - es que por primera vez en mi vida siento que estoy realmente concretando las cosas que dejé a medias muchas veces.
Me tuve que venir a Nueva Zelanda para que pasara eso.
El balance general
Sumando y restando: buena experiencia.
Intensa como ninguna, pero buena experiencia.
Mención honrosa a mi grupo, a los que quiero como si fueran familia.
Que hace poco casi se nos arranca uno pero logramos convencerlo, porque para eso estamos.
Sin ellos quizá igual me hubiese comprado el pasaje de vuelta en más de una ocasión, pero acá seguimos.
Y bueno, para los que me leen y no están acá en Nueva Zelanda, me imagino que igual quieren saber un poco sobre la Working Holiday, el trabajo, el clima, la plata, etc.
Aún no agrego sección de comentarios al blog pero me pueden mandar un mensaje al Insta para ver de qué más ir escribiendo.
Gracias por leer!
Un Diario Más — Newsletter
Recibe nuevas reflexiones sobre psicología, migración, tecnología y vida en Nueva Zelanda.
Sin spam. Solo ideas que valga la pena guardar.